WebEnMano

¿Cómo traducir una web sin preocupaciones?

Traducir una página web, lingüísticamente hablando, no difiere mucho de cualquier otra traducción. Sin embargo, para que la implantación del texto se complete de forma satisfactoria, cliente y traductor deberán trabajar de la mano en las distintas fases del proceso.

 

1.- Selección del texto que debe traducirse

Aunque esta es una decisión que compete de forma exclusiva al cliente, los traductores podemos orientarle para que, teniendo en cuenta la cultura de su nuevo público, pueda utilizar sus recursos de la forma más eficiente (es decir, traduzca lo que necesite para que la web sea más atractiva).

 

2.- Extracción del texto original

traducción webSalvo que se disponga de un proxy de traducción (muy pocas empresas ofrecen este servicio, que permite la extracción automática de todo el texto de una web) o algún método similar, las opciones se reducen a dos:

      • Que el cliente, normalmente a través de la empresa que ha desarrollado la web, facilite al traductor los textos, extraídos de su base de datos, CMS o gestor interno, o bien que dé acceso al traductor a estos recursos.
      • Que el traductor haga copia-pega de todo el texto que se ha seleccionado para traducir.

La segunda opción (por desgracia, la más habitual en el caso de páginas estáticas) suele dar más de un quebradero de cabeza, ya que casi siempre, por mucho cuidado que se ponga en el proceso, hay texto que no se localiza.

 

3.- Implantación de la traducción

Una vez se ha traducido el texto, su implantación puede ser a cargo del cliente o, si tiene acceso a los recursos que antes hemos citado, del traductor.

En cualquier caso, es conveniente realizar una última revisión para asegurarnos de que la web cumple con los requisitos del cliente y con la calidad que se espera.

Por eso, en Magnolia Solutions ofrecemos un servicio integral de traducción web llamado WebEnMano y realizamos un informe de implantación de la traducción en la web, en el que no sólo nos fijamos en los aspectos lingüísticos, sino también en los visuales. Por ejemplo, revisamos:

        • posibles erratas o errores de copia-pega;
        • que todas las palabras y frases tengan el hueco necesario y que las cajas se organicen de forma armónica;
        • que se mantenga esa armonía y equilibrio en las diferentes resoluciones, así como en las versiones para móvil y tablet;
        • que los títulos, si están en varias líneas, se separen por la palabra más adecuada (aunque sea sutil, no es lo mismo «Cuenta con nosotros para / tus proyectos de traducción» que «Cuenta con nosotros / para tus proyectos de traducción»);
        • que los colores de las letras y los fondos sean armoniosos y permitan leer el texto con comodidad, etc.

Así, conseguimos que la web traducida cumpla con su cometido con la misma eficacia que la web original e, incluso, podemos mejorar ambas versiones.

Un poco más de trabajo para un resultado mucho mejor. Merece la pena. Si deseas traducir tu web al idioma de tu público objetivo, no dudes en pedir presupuesto sin compromiso.

Marta Frías Rodríguez About the author

Gritona, optimista y dicharachera. Mi tema de conversación preferido son los viajes, mejor cuanto más lejos y más baratos. Adoro ir al cine, pero voy poco (snif). Me pierden los gatos. Siempre tengo un nuevo proyecto, viaje o cambio de decoración en la cabeza. ¿Me sigues el ritmo?

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